Conceptos sobre tecnología y educación
El término “tecnología” asusta a algunas personas porque implica que hay un vínculo que facilita la mediatización, sin embargo, la forma y las estrategias para ayudar a hacer más fácil la vida no tiene, necesariamente, relación con las nuevas tecnologías.
Es decir: con la tecnología podemos hacer más llevadera la vida cotidiana pero cuando hablamos del vínculo entre Tecnología y Educación es porque a través de ellas podemos incrementar el conocimiento.
Las actividades que se refieren al vocablo, del que se ha hecho alusión en este párrafo, han acompañado al ser humano desde que éste está en el globo terráqueo.
Desde luego que las nuevas tecnologías ofrecen muchas ventajas pero la principal es que nos permiten acercarnos a otros seres humanos y no a establecer barreras infranqueables.
Seré entonces reiterativa: as ventajas que ofrecen las herramientas de la tecnología están en la vida cotidiana pero también en la oportunidad de facilitar el incremento de habilidades cognitivas, de procesar la información para resolver problemas de vivir como ciudadanos, del manejo de valores e ideologías así como de actitudes vinculadas con la convivencia con otros ciudadanos.
Cervantes y Barrios (2005) expresan que la educación no formal tiene un rol importante en el aprendizaje de las personas porque se usan diferentes recursos que no se encuentran presentes en el ámbito escolar tales como la radio, la televisión, la prensa y; actualmente el internet y las redes sociales. Ellos ayudan a la socialización y a obtener otro tipo de conocimientos que también son importantes para la vida cotidiana de las personas, esto se ve favorecido por la cercanía que tienen, esos medios, con los jóvenes y porque manejan el lenguaje coloquial y recreativo que las nuevas generaciones acostumbran.
Por otra parte, sugieren también Cervantes y Barrios (2005), que la vida actual está enmarcada por la forma en que formamos vínculos con otros a través de las redes sociales y con las nuevas tecnologías, ellas nos ayudan a comprender los contenidos de la ciencia, los guardamos en diferentes dispositivos, los calificamos de diversa manera y los usamos en varias áreas de las actividades cotidianas tanto en lo profesional como en el ocio.
Hay una reflexión que se hacen Cervantes y Barrios (2005) con respecto a que hay posturas que devalúan las bondades que poseen y brindan las nuevas tecnologías, sin embargo, las autoras invitan a verlas con una actitud más positiva pero también sugieren que debemos aprender a relacionarnos a través de esos medios. Por ejemplo, para la autora del presente trabajo, es una falta de civilidad y buenas costumbres el que las personas reciban mensajes a través del correo electrónico de la empresa donde trabajan, o bien de círculos de amistades cercanas e incluso familiares con los que conviven cotidianamente o bien de profesores con los que establecen vínculos para el aprendizaje académico y no sean capaces de devolver el saludo o bien de hacer un “acuse de recibo”, a ello Cervantes y Barrios (2005, p. 107 ) lo refieren como “no sólo a una educación con los medios, sino también y de forma inseparable, a una educación para los medios” en el sentido estricto que necesitamos aprender a comunicarnos con la mediatización de los recursos.
Las tecnologías de la información y la comunicación tienen un carácter formativo, en el sentido que nos permiten interiorizar en el por qué actuamos de determinada forma o cómo es que podemos mejorar la relación.
Podemos usar los recursos tecnológicos para el aprendizaje en tres niveles: informático, telecomunicaciones y video. Estos recursos telemáticos facilitan el aprendizaje es por ello que se relacionan con la tecnología educativa. Cabe resaltar que con ellos almacenamos información, la procesamos o bien la transmitimos sin embargo el elemento más importante es el Factor Humano, así con mayúsculas, porque lo que ayuda a tener una visión digna del crecimiento de la humanidad en estos conceptos es la actitud y la responsabilidad que tomamos frente a ellos.
Lo anterior no significa que las nuevas tecnologías por sí solas harán que la persona aprenda, el conocimiento no se da de manera espontánea ni fortuita, se requiere de un profesional de la educación que las planifique pero también que ayude a que sean recursos de aprendizaje adecuados a la edad, al contexto y a los intereses de los usuarios pero al mismo tiempo a que estén construidos en un ambiente de aprendizaje que lo facilite y lo crea.
Además, tendrá que trabajarse, desde la mirada de los expertos en educación, para que las resistencias en el uso de las nuevas tecnologías sean vencidas porque encontramos en algunos contextos educativos que se vive en un analfabetismo tecnológico en el que se desconoce cómo pueden ser usados para mejorar el aprendizaje de los alumnos.
Lo dicho en párrafos anteriores nos lleva a sentir que tendremos que vivir en una formación permanente en cuanto al uso de recursos tecnológicos (Pérez y Telleria, 2012), aunado a ello se pondrá principal interés en que sean atendidas las sugerencias y recomendaciones para usarlos pedagógicamente tanto en la educación formal como en la no formal.
Lo anterior plantea un panorama de "blanco y negro", lo que quiero decir es que son los estudiantes quienes tienen una formación tecnologizada por el uso de ellos y por otro en el que el docente está en un analfabetismo tecnológico, es esto posible debido a que las generaciones nuevas han crecido con los recursos tecnológicos es por ello que están más familiarizadas con los dispositivos, las páginas web, las aplicaciones y otros que manejan. Por otra parte, por el rol que desempeña el docente en la formación de las generaciones nuevas, se requiere que éste sea su guía para que sean capaces de ser críticos así como que le den el uso adecuado a la información y recursos de entretenimiento que se les presenta. Lo anterior tiene relación con el uso de herramientas electrónicas de cualquier tipo, si la persona no está acostumbrada a usarlas se encontrará con mayor resistencia para mantener un contacto constante con ellas, sin embargo, podrá salvarse esta barrera con la decisión de involucrarse rápidamente con estas nuevas formas de relacionarse y recuperar el tiempo que se ha vivido sin su conocimiento y uso.
Cervantes y Barrios (2005) reconocen que la forma de enseñar en el SXXI implica usar los medios y las nuevas tecnologías con el propósito de modificar la estructura escolar, es por ello que sugieren tres acciones importantes para el docente:
a) Realfabetizarse digitalmente para modificar su forma de enseñar con los recursos que ofrecen las nuevas tecnologías, y en algunos casos, depende de la generación de adultos que estemos hablando, tendrán que alfabetizarse para usar estos medios en el ambiente escolar.
b) Integrar curricularmente a las TIC en la educación.
c) Reconocer la importancia del contexto del estudiante en su formación, en el sentido de que es éste quien le ofrece nuevas técnicas y elementos que favorecen el conocimiento.
Con las tres recomendaciones anteriores queda claro que el uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en la educación hace pensar que la escuela, los objetivos formativos, las estrategias de enseñanza, los métodos didácticos y el uso de los espacios físicos tendrán que ser sometidos a reflexión para construir un nuevo proyecto educativo en el que se fundamente el rol y las acciones de los sujetos, los recursos telemáticos y la institución educativa. De los anteriores el decisivo e importante es el factor humano entendido éste como el cúmulo de saberes que se encuentran arraigados en la cotidianeidad del docente y se manifiestan en su práctica de la vida social así como en sus diferentes expresiones éticas y morales.
Las tecnologías de la información y la comunicación ofrecen tanto a la educación formal como no formal nuevos escenarios de aprendizaje con los que, tanto docentes como estudiantes, pueden crear interacciones.
Los espacios virtuales planeados para el aprendizaje son recursos didácticos que se pueden aprovechar para compartir ideas, puntos de vista, prácticas realizadas, experiencias, reflexiones, socializar académicamente y construir conocimiento de manera colaborativa, (Pérez y Telleria, 2012).
A través de los recursos de las tecnologías de la información y la comunicación nos podemos dar cuenta de que también se dan elementos que se presentan en el diálogo “cara a cara” como son la participación, la conversación, saber escuchar, aprender a negociar la acepción que le da el otro o los otros a los términos y conceptos que se trabajan en el recurso, de esta forma, de una manera natural y tomando decisiones se van construyendo conocimientos con la ayuda de la otra persona, que puede ser otro estudiante, el docente o un formador de docente, que se encuentra en la otra línea de la virtualidad.
Conclusiones
Las tecnologías de la información y la comunicación son un medio, un instrumento y un recurso que facilitan el aprendizaje de manera extraescolar, en la educación formal o bien para aprender en la educación no formal. Cualquiera que sea su uso se requiere que el docente tome decisiones pedagógicas que aconsejen y guíen el uso de los recursos tecnológicos, es decir, que ayuden a que los estudiantes tomen también sus propias decisiones para aprender de ellos.
Con lo anterior queda claro que las tecnologías de la información y la comunicación facilitan la socialización pero también nos humanizan cuando establecemos una correspondencia productiva y le damos un significado benéfico a los vínculos que se establecen con los recursos e imaginamos que quien diseñó el material virtual es otro ser humano igual a uno mismo pero con su propia historia, sus valores, sus principios éticos y otras más circunstancias que le hacen importante y valioso como persona.
Con las tecnologías de la información y la comunicación para el estudiante, e incluso para el docente, le es posible elaborar de manera personal, pero con el apoyo de la consulta de diferentes recursos virtuales, el conocimiento sin limitaciones por el uso del tiempo y sin presiones que ejercen los otros participantes del grupo porque, se espera que así sea, se toma su tiempo para reflexionar y crear su propia opinión.
Sin embargo, tal como se ha insistido en párrafos anteriores, la función del docente es fundamental para proporcionar el patrón que ha de seguir el estudiante por lo que ha de diseñar para él formas de asistirlo en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación sin que el alumno llegue a depender de manera total del profesor sino que logre aprender a través de estos medios.
Referencias bibliográficas
Cervantes Sánchez, L. & Barrios López, M. D. (2005). Nuevas tecnologías en la educación. IMCED ETHOS EDUCATIVO 33/34 • mayo-diciembre de 2005.
Pérez de A., M. del C. & Telleria, M. B. (2012). Las TIC en la educación: nuevos ambientes de aprendizaje para la interacción educativa. Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales. (Enero-Diciembre): [Fecha de consulta: 19 de mayo de 2018] Disponible en:




